domingo, 5 de agosto de 2012

Definiendo a Christopher Nolan


Hay amores que duran toda la vida, de esos que encuentras cuando menos las buscas y se quedan clavados en tu recuerdo. Así me pasó con Nolan.
A los 16 años fui a Los Ángeles a visitar a un tío con mi mamá y mis hermanos. En ese entonces sólo mi hermano y yo hablabamos inglés, por lo que un día que queríamos ir al cine mi tío nos llevó y se fue con mi mamá y mi hermanita a otro lado.
De acuerdo a lo que recuerdo, fue mi tío el que nos dijo "esta película está recibiendo buenas críticas, véanla". Era un cine pequeño, y en la taquilla estaba el poster. Sólo tenía una imagen de una fotografía tomada con una cámara polaroid y una simple palabra: Memento.
Es imposible describir lo que pensé o sentí cuando salí de esa sala, pero sabía que estaba enganchada.
Lo que si puedo decir es que ese sentimiento ha seguido conmigo después de 11 años, cada vez que termino de ver una película de Christopher Nolan vuelve a mi esa sensación. Hace una semana me pasó después de ver The Dark Knight Rises. Si, muchos dirán que no supera a The Dark Knight, pero es de esas ocasiones en las que simplemente una película llega en el momento en el que la necesitas.
Ese día me hice un propósito, el cual cumplí esta noche: ver todas las películas de Nolan simplemente para recordarme por qué, en lo personal, lo considero uno de los mejores directores de esta generación.
He de confesar que me resistí a ver Insomnia, y si, de sus películas es la menos llamativa, pero aquí hay que considerar seriamente que él no estuvo involucrado en el guión.
Mis motivos son los siguientes.

1. Inception
2. Memento
3. Sus personajes principales siempre tienen un lado oscuro que se explota a lo largo de la trama, ya sea una obsesión por seguir a la gente o encontrar el secreto de su enemigo, falta de memoria a corto plazo, una esposa suicida o unos padres muertos que lo motivan a convertirse en vigilantes.
4. Pese a los desarrollo tecnológicos y digitales, prefiere hacer las cosas con efectos especiales "rudimentarios", usar lo menos posible los efectos digitales.
5. No 3D (muy agradecida por eso).
6. Sus juegos de edición que más que un efecto son herramientas narrativas.
7. Sabe manejar a los actores, de manera que les saca su mayor potencial, incluso si lo único que se ve de ellos son los ojos.
8. The Joker (The Dark Knight).
9. No importa las veces que veas sus películas, siempre les encuentras algo nuevo, o no te dejan de impresionar
10. Pese a que sus películas tienden a durar más de dos horas, no lo sientes
11. Logró crear un Batman que uno pensaría que pudiera ser real.


sábado, 4 de agosto de 2012

Entre la seguridad y la información, el debate del periodista en México



Lydia Cacho dejó México. Su salida, afirma la periodista, es temporal, mientras se logra estructurar una serie de medidas para garantizar su seguridad.
La noticia corre por las redes sociales, y es imposible no recordar al “gober precioso”, Kamel Nacif y demás involucrados en la agresión que sufrió la reportera en 2006 a manos del mandatario poblano.
En esa ocasión, pese a la detención y agresiones que sufrió, Cacho siguió adelante, denunciando y escribiendo, pero a seis años siguen las amenazas, cada vez más violentas y no queda otra salida que un boleto de avión y la esperanza de regresar.
Fue un par de años después de la agresión contra Lydia Cacho que leí el libro que desencadenó todo, “Los Demonios del Edén”. Fue de esas lecturas que no puedes soltar, y en dos días terminé las páginas con una mezcla de indignación, asqueada y sumamente alterada. Lograr eso es prueba de una pluma talentosa, que ahora posiblemente seguirá escribiendo desde su refugio, pero lejos, muy lejos de aquí.
Otro de los casos recientes de agresiones a periodistas fue el de Sanjuana Martínez, oriunda de Monterrey. Sus investigaciones suelen girar en torno a la trata de personas, violaciones de derechos humanos y temas de género.
A principios de julio fue detenida de manera arbitraria, en medio de un fuerte operativo policíaco por un caso de justicia familiar, el cual no requería que la reportera pasara una noche en prisión.
¿El motivo del arresto? Supuestos problemas en el juicio por la custodia de sus hijos. ¿La realidad detrás de esto? Días antes, Martínez había denunciado arbitrariedades y abusos de poder de la juez Luz María Guerrero Delgado de Lejía, quien además era la responsable de llevar el juicio de Martínez contra su ex marido.
Ambos casos han llegado a las páginas principales de los medios, mayormente los electrónicos, en gran parte porque ambas son reconocidas a nivel nacional. Pero ¿qué pasa con los reporteros de a pie que son amenazados, secuestrados, desaparecidos o asesinados todos los días?
Los hechos suelen se consignados, y los medios de las localidades donde se dieron los hechos suelen dar cobertura más amplia, pero a nivel nacional, el tema tiende a desaparecer. ¿Por qué? Simplemente por el hecho de que en el ambiente de violencia que se vive en el país es “normal” los asesinados y agresiones.
Pero, y esto hay que resaltarlo, estos ejemplos que comparto tienen algo que llama la atención: no son agresiones por narcotráfico, sino por denunciar los nexos de las autoridades y funcionarios con hechos delictivos.
En la última década han sido asesinados 83 reporteros, ya sean escritos o gráficos, 14 han desaparecido, además en el norte del país son recurrentes las bombas en las puertas de las instalaciones de los medios de información.
De acuerdo a cifras de la asociación Artículo 19, el 53 por ciento de las agresiones que viven los periodistas en México son por parte de funcionarios públicos, y solo el 13 por ciento son cometidas por miembros de bandas delictivas.
Considerando esto, me pongo a reflexionar acerca del papel del periodista. Mucho se dice acerca de como la sociedad depende de los reporteros para informarse, que es por medio de lo que escribimos o leemos en nuestros medios que la población se entera de lo que sucede.
Entonces, ¿dónde está nuestro compromiso con esa responsabilidad? En el día a día veo las dos vertientes de periodistas. Los que van a los eventos, multiplican notas de una entrevista, se quedan con la declaración y nunca salen de sus redacciones. Esos tienen la vida segura, pues al irse con la información oficial, pocas veces alterarán a algún personaje.
Están los otros, los que investigan, hacen contactos, hablan con la gente, corroboran, hacen preguntas incisivas en las entrevistas al grado de ser vetados por determinados integrantes de los gabinetes de gobierno. Estos son los que podrían estar en riesgo en algún momento, pero todo con el objetivo de obtener la información, y poder entregar productos de calidad a la población. Estos son los que menos ganan, pero los que más disfrutan su profesión.
En lo personal, aún me considero en pañales, y estoy en un pequeño limbo entre ambas clasificaciones, pero mi rumbo es hacia los salarios bajos y malas horas, pero con la certeza de que lo que escribo le puede servir a alguien en algún momento.
Los reportes de agresiones en contra de los compañeros periodistas en el resto del país, más allá de amedrentar o incluso inhibir y dar miedo a los demás profesionales de la información, siento que lo que deben hacer es motivarnos y recordarnos la importancia de lo que hacemos, ayudarnos a mantener presente por qué entramos a esto, y si a pesar de todo nos da miedo y queremos salirnos, implica que escogimos la carrera por las razones equivocadas.
Un doctor se compromete a trabajar por la salud de las personas, el reportero hace lo mismo, su compromiso es con la información, ponerla en manos de la población, con la esperanza de que esta sirva de algo, un intento de primeros auxilios para curar las heridas de nuestra joven democracia.

miércoles, 1 de agosto de 2012

En busca del balance entre las emociones y la salud

Hace unas semanas me enfermé del estomago, cuando le comentaba a la gente los síntomas que tenía todos respondían lo mismo “ya ves, es el estrés, tienes que relajarte”.
Esto me puso a pensar mucho en cómo el estado anímico afecta en la salud, cómo lo que pensamos puede bajar nuestras defensas, o cómo el ritmo de vida nos puede causar males más allá de corajes momentáneos.
De acuerdo con investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York sí hay una relación estrecha entre los sentimientos y el funcionamiento del cuerpo, esto pues ambos son controlados por el cerebro.
Las emociones se generan en la parte del cerebro que produce las hormonas que controlan el funcionamiento del organismo, por lo tanto cualquier alteración en ambas zonas neuronales afecta en la otra.
Por eso cuando uno está enfermo se deprime, o cuando uno se estresa tiene afectaciones en los músculos o estomago.
Buscando información sobre el tema, encontré que hay una serie de señales que nos da nuestro cuerpo cuando nuestra “salud emocional” está fuera de balance, estos son: dolores de cabeza, espalda, pecho o en general en diferentes partes del cuerpo, presión alta, problemas para dormir, mareos, palpitaciones, problemas sexuales, problemas para respirar, sudoración, tensión en el cuello, molestias en el estomago, cambios en el apetito, estreñimiento o diarrea, boca seca, cansancio extremo y cambios bruscos de peso.

Cuando vi la lista mi primer pensamiento fue “ja, esos son la lista de los males de los reporteros”, lo cual me dio un poco de perspectiva acerca de lo “sano” del estilo de vida que llevo.
Sé que hay que cambiar ciertas cosas, pero con el ritmo de trabajo a veces es complicado. Sin embargo, algunos sitios dan consejos que, posiblemente, sean más adaptables a los tiempos de la vida del reportero:
- Comer bien. Ok, sé que esto se complica, pero es cuestión de dejar las papás fritas y refrescos, y de vez en cuando comer un plato de fruta, ensalada o darse una hora para ir a una fonda y comer como la gente decente (y de preferencia a buena hora).
- Dormir lo suficiente, lo cual implica dormirse temprano.
- “Si te caes, levántate”, o sea, no dejes que te agobien los errores, sigue adelante y enfrenta las dificultades con calma.
- Divertirse, jugar, socializar, relajarse y hacer ejercicio, estas son cuestiones básicas para mantener sanos tanto el cuerpo como la mente.
- Expresa tus sentimientos de formas adecuadas. Cuando uno acumula cosas que no dice, tiende a explotar causando problemas con las personas que nos rodean, por eso es necesario decir lo que pensamos o sentimos.
- No te enfoques en el estrés, los problemas y las cosas tristes, procura siempre buscar el lado positivo de las cosas.

sábado, 28 de julio de 2012

Libros, libros y más libros


Lo he dicho en más de una ocasión, soy una adicta a los libros, por eso sostengo que es extremadamente peligroso que viva a unos pasos de una librería. Cuando paso por ahí cierro los ojos para no correr dentro a comprarme un buen par de nuevos amigos... perdón, libros.
Este es un problema que, creo, tenemos tanto mi hermano y yo, por eso mis papás dudaban en darnos dinero para “ropa” cuando estábamos en la universidad, porque sabían que la próxima vez que nos visitaran nos verían con los mismos trapos pero un par de nuevos volúmenes saturando nuestros libreros.
Soy de las mujeres que siempre trae bolsa grande, y no porque traiga cremas, maquillaje, peine para el cabello, moose, cepillo de dientes y mil maravillas dentro, sino que el tamaño de mi bolsa es directamente proporcional al tamaño del libro que me acompañe en esos días. No me importa que no tenga tiempo en el día para leerlo, siempre lo traigo conmigo por si acaso.
Mi afición por la lectura comenzó cuando estaba pequeña, tal vez a los ocho o nueve años. Mi papá tenia que viajar mucho a Villahermosa por cosas del trabajo, y cada vez que regresaba a la casa le traía a mi hermano un libro de la serie Escalofríos y a mi los libros de las tiras cómicas de Garfield. Recuerdo leer y releer esos pequeños libros, y dormir con ellos bajo la almohada.
Más adelante, mi mamá me regaló una edición de Mujercitas que hasta la fecha me fascina. Tapa dura roja, hojas delgadas y un olor que siempre significara casa para mi.
De ahí comenzaron a apilarse y apilarse libros de todo tipo, en español, en inglés, novelas, poesía, ensayos, periodismo, una novela gráfica por ahí, recopilaciones de cartas, etc. En mis eternas mudanzas siempre ha sido un problema empacar la colección, pues el peso es tal que es imposible moverlos.
Hoy la mayoría están en casa de mis papás en Tabasco, pero mantengo conmigo aquellos que tienen cierto valor sentimental o informativo para mi, y con el paso de los meses de pronto les agrego un par de hermanitos.
Bueno, ¿a qué se debe todo este rollo? Resulta que ayer me tocó ir a una rueda de prensa de gobierno del estado, la cual en sí no me pidieron que cubriera, sino que intentara entrevistar a una persona que simplemente no se dejó. El evento no debía pelarlo, pero esto me causó conflicto, ¿por qué dirán ustedes? Entre los temas que se dijeron, anunciaron una colecta de libros para repartirse en escuelas, centros de readaptación social, hospitales y demás. La campaña arrancará este domingo 29 de julio, y habrá centros de acopio en universidades, plazas comerciales y edificios del gobierno poblano.
No soy oficialista, procuro siempre mantener una postura crítica con respecto a los temas del gobierno, pero debido a mi adicción, el tema me pareció noble, interesante y digno de difusión. Por un segundo hasta consideré donar uno de mis pequeños, pero no puedo separarme de ellos.
En lo personal, considero que este tipo de esfuerzos son importantes, debido a lo triste del nivel de lectura en el país. De acuerdo con datos de Conaculta, el mexicano promedio lee por diversión un libro al año.
Además, alrededor del 28 por ciento de la población del país dice haber leído al menos un libro en el último año, siendo el DF, Aguascalientes, el Estado de México, Querétaro y Hidalgo donde la proporción de gente que lee es mayor.
El estado que menos lee es Tabasco, donde solamente el 18 por ciento de la población dijo haber leído al menos un libro en el año.
Sé que la situación en el país es difícil, no todos tienen la oportunidad de comprarse un libro de vez en cuando, lo sé, a mi me pasa. Por eso es que digo que es noble el esfuerzo de esta donación de libros, poner ejemplares llamativos en las bibliotecas de las escuelas públicas, para que los niños se acerquen y escapen un par de horas de la realidad que lo aqueja en sus casas sumergiéndose en mundos de fantasía. O que en las salas de espera pongan literatura en vez de revistas de espectáculos o telenovelas en las pantallas.
De mi parte, seguiré haciendo lo que me corresponde. Leer más libros para incrementar las estadísticas, analizar qué puedo donar a la campaña, y cuando nazcan mis sobrinos (porque sé que esos saldrán primero que hijos míos) leerles cada que pueda, regalarles cuentos, historias y demás, con la esperanza que poco a poco se vaya contagiando esta adicción de la cual espero nunca rehabilitarme.


jueves, 26 de julio de 2012

Esos juegos de la mente


¿Alguna vez se te han mezclado los recuerdos? No sé cuándo comencé con esa tendencia, tal vez la he tenido siempre, pero la primera vez que lo recuerdo bien iba en un camión en Villahermosa. Tenía poco de haber regresado a vivir allá, después de mi aventura post universidad en Los Ángeles, donde viví un par de meses. Iba creo que al cine o algo. El camión en que viajaba cruzaba una de las avenidas principales de la ciudad, cuando de pronto mi mente dio un salto radical, y por un momento pensé que estaba otra vez en California, camino hacia mi centro comercial favorito a una tarde de películas, café y libros. Obviamente las calles no tenían nada de parecido, pero el sentimiento fue ese, y por un breve instante los dos lugares eran idénticos, pero solo por un segundo, después las diferencias, el tiempo y la realidad volvieron a hacerse palpables.
Es normal que siempre haya detalles que nos lleven al pasado. Una canción nos recuerda una escena determinada de nuestra vida, un olor nos hace sentir cercana a una persona lejana, el sabor de algún dulce o comida nos hace rememorar a nuestras abuelas, madres o simplemente la infancia.
Pero ¿qué pasa cuando los recuerdos vienen de la nada? ¿Cuando el ayer y el hoy se vuelven una amalgama extraña y por un par de segundos perdemos la percepción de dónde estamos?
La escena que describí no es la única, ya estando en Puebla en muchas ocasiones la ciudad se me ha mezclado tanto con Villahermosa como con Los Ángeles. Hace unos días iba en un taxi sobre la 31 Poniente y por un momento pensé que iba sobre la Avenida Gregorio Méndez a ver a un amigo en Tabasco.
Lo peor es cuando no solo se nos mezclan los lugares, sino los recuerdos. Cuando esa noche que te prometiste que nunca olvidarías sigue viva en tu memoria, pero hay momentos en que no recuerdas si la viviste con tu actual pareja, o la anterior, o la anterior.
La revoltura de sentimientos y personas que los provocaron normalmente me dan en las depresiones, cuando termina alguna relación o seudo relación (de esas que se me dan mucho), en ese momento de recuento de los daños regresan peleas, lágrimas y dolores del pasado, se mezclan con las nuevas y debo pasar un buen rato clasificando a quién le corresponde cada cosa simplemente para no volverme loca.
Cuando se nos mezcla el pasado, el presente y cosas que nunca pasaron, ¿qué nos quiere decir nuestra mente? ¿qué juego enfermo es ese, esa sopa de letras con fotografías de nuestra vida que debemos ordenar?
Tal vez es de esas cosas que le dan sabor a la vida, y tal vez no es tan común que ese tipo de mezclas se nos den, pero sé que me esperan muchas noches en las que sentiré el foco de la luminaria que da directo a mi ventana de Villahermosa, o mañanas en las que me levantaré con la idea de que tengo que pasear a las gordas, como le diría mi tío a sus perritas, y luego ese sentimiento se esfumara con la promesa de regresar más tarde.

sábado, 21 de julio de 2012

¿Cuánto cuesta la personalidad?

De acuerdo con la Real Academia Española, la personalidad es:
1. Diferencia individual que constituye a cada persona y la distingue de otra
2. Conjunto de características o cualidades originales que destacan en algunas personas.

En sí, todos tenemos personalidad, algunos somos neuróticos y explosivos (digo "somos" refieriéndome en particular de mis hermanos y yo), otros son alegres y positivos, unos más son sociables y amables. Pero todos tenemos esas cualidades que nos hacen ser nosotros.
Sin embargo, hay quienes dicen que pueden enseñar "personalidad."
Hace unos días, iba en un camión en la ciudad de Puebla cuando vi el anuncio en edificio; tenía la leyenda "Curso de Personalidad" y junto una foto en la que se pueden apreciar a siete chicas adolescentes, todas muy guapas, con lentes de sol y poses coquetas.
La imagen me acosó un par de días, hasta que no aguante y decidí entrar al lugar, con un nombre falso, a pedir informes.
Este lugar, del cual omitiré su nombre pero que esta ubicado en el Bulevard 5 de Mayo, es un centro que da cursos a empresarios sobre liderazgo y programación neurolingüística.
En el primer encuentro la chica que me atendió me vendió el curso asegurandome que se trataban aspectos de motivación y neurolingüística, pero a los pocos días me reenvió el temario completo del curso en cuestión y entendí que no me dijo todo completo porque mi personalidad escéptica no es algo que pueda ocultar bajo el seudonimo que apliqué ese día.
Algunos de las clases que se imparten en este curso son: Desarrollo del Carisma y Autoestima, Autoimagen y Autovaloración, Reglas del Buen Vestir, Pasarela y Modelaje, Crea Tu Propio Estilo, Cortesía y Modales en Lugares Públicos, Urbanidad En La Mesa y la Influencia del Color.
Este curso, el cual esta siendo impartido de manera intensiva para niñas de preparatoria durante este verano, tiene un costo de alrededor de tres mil pesos. Ese es el precio que tiene el que te enseñen a tener personalidad.
El tema me causa un poco de conflicto porque cuando cumplí 15 años mi madre intentó inscribirme en un curso de "Buenos Modales y Modelaje" para que fuera una niña de bien, pero claro, los que me conocen en persona se darán cuenta que me libré en su momento.
Pero lo que más me ha consternado en torno al tema es el uso de las palabras para manipular no solo a las niñas que acuden al curso sino a sus padres quienes son a final de cuentas quienes están pagando.
No puedes enseñar a tener personalidad, eso es algo que uno se construye en el día a día, con las experiencias buenas y malas, con lo que uno lee, vive, platica, escucha, todo eso forma la personalidad.
Lo que estas clases buscan enseñar es la creación de una imagen corporal en las alumnas, lo cual no está mal, es algo loable, pero hay que diferenciar una de la otra, pues vivimos en una sociedad tan enfocada en lo exterior y no en el desarrollo interno de la persona, que si le dices a una niña que su personalidad es cómo se viste, se lo va a creer, cuando su personalidad es lo que la hace ser ella, no cómo se ve.

miércoles, 18 de julio de 2012

El complejo de Edipo del héroe arácnido



Mi relación con Spiderman oscila entre el odio y el amor. Por un lado se me hace un superhéroe muy interesante, uno de los pocos que muestra un lado más humano y que atrae a los jóvenes por el asunto de la edad, además, bueno, es fotógrafo y siempre y una historia donde hay alguien relacionado con la prensa me engacha.
Sin embargo, me frustra este personaje arácnido. He de confesar que he leído pocos comics solamente de él, pero soy fan de una saga de Marvel que solamente puede definirse como ÉPICA: Civil War. En esta participaron absolutamente todos los comics y superhéroes de la firma Marvel, cada uno seguiendo determinadas líneas de sus historias propias, pero todos se relacionaban por el tema de un registro que implementa el gobierno de Estados Unidos para que todos los héroes encapuchados y mutantes hagan públicas sus identidades secretas.
Esto genera una división en el mundo de los héroes, por un lado los que están a favor, encabezados por nadie más que Tony Stark, y quienes se pasan al lado rebelde y buscan mantener su identidad y poder seguir haciendo su trabajo como lo han hecho hasta el momento, liderados por Capitán América.
El tema aquí no es hablar acerca de esta división entre los dos cabezas de The Avengers, la cual es una de las cosas más maravillosas y tristes que he leído en comics, sino del papel que juega Spiderman en esta historia.
Empiezan las divisiones, y qué hace el chico bicho, se va del lado de su nueva figura paterna, Iron Man, dándole la espalda al resto del equipo de superhéroes, a quien ahora él ayuda a cazar.
Comprendo que el chavo tenga sus frustraciones emocionales, padres y tío muertos, y que necesite refugiarse en el primer paquete de testosterona que le hable bonito y le diga “hijo”, pero dejar por eso al equipo con el que has tenido miles de batallas, simplemente no me entra en la cabeza.
Sí, ya entrada la historia el hombre vuelve al camino correcto y se une a la insurrección, pero son muchos tomos en los que no, y ahí anda de perro de Tony Stark, que igual lo amo, pero en Civil War amo odiarlo.
Todo este contexto es sólo para presentar mi percepción de The Amazing Spiderman. Este reboot de la saga de películas que se han sacado sobre el Hombre Araña nos presenta una faceta diferente, no la de los padres muertos, sino los que se exilian para evitar poner en riesgo a su hijo, un Peter Parker más de preparatoria, juvenil y jovial, dejamos de lado a Mary Jane para conocer a Gwen Stacy, etcétera.
Pese a los cambios, la película sigue exactamente lo mismo: Peter Parker buscando un reemplazo de padre. Primero su tío Ben, que para todos los que conocen la historia saben cómo acaba eso. Luego el doctor Connors, quien acaba transformándose en su enemigo. Por un momento se busca refugiar hasta en el padre de su propia novia, Gwen.
Una vez más digo, comprendo que seas huerfano, ¡pero toma el ejemplo de Batman! Él no anda refugiándose en las faldas de The Joker solo porque necesita quien le enseñe ser hombre.
La película en sí es entretenida, tiene momentos chistosos, si mantiene la atención de la audiencia, tiene buenos efectos. En sí, una buena película de superhéroes, lo admito y se lo otorgo. No la mejor, pero muy disfrutable.
Por último, y no puedo dejar de mencionar esto, tiene uno de esos clichés del cine comercial estadounidense, que simplemente me crispan. En un momento en el que Spiderman está casi desahuciado, unos constructores deciden abrirle camino, todos muy unidos y muy the american way, ¿y cómo lo resaltan? Con una toma muy breve, pero muy clara de los señores caminando con la bandera de estadounidense a sus espaldas.
Fuera de esa toma de un segundo, la película es buena, ah, y tiene uno de los mejores cameos de Stan Lee que he visto en mucho tiempo.