lunes, 25 de abril de 2016

Se van 141 millones en promoción personal de Moreno Valle



A lo largo del sexenio se han gastado poco más de 141 millones de pesos para la promoción personal de Rafael Moreno Valle por medio de la campañas de publicidad de sus cinco informes de labores.
Si se toma en consideración que cada campaña de difusión de los informes de labores dura 13 días, se estima que por día de promoción personal del mandatario poblano se han gastado dos millones 173 mil pesos, aproximadamente.
Tan sólo en el Quinto Informe de Labores, el cual se llevó a cabo en enero pasado, se destinaron 20 millones 794 mil 135 pesos para la campaña de difusión en periódicos impresos, digitales, radio y espectaculares.
De acuerdo con información solicitada vía Infomex, el gobierno reportó que del gasto total cuatro millones 600 mil pesos se orientaron solamente a la promoción digital del informe, por medio de YouTube y redes sociales.
Para la difusión de promocionales en el portal de vídeos se destinaron 1.5 millones de pesos, mientras que otros 3.1 millones de pesos fueron solamente para la difusión de propaganda en redes sociales y plataformas digitales.
Para esto se contrataron a las empresas Aldea Digital y Next Stop, según el reporte de Puebla Comunicaciones; sin embargo, ninguna de las dos empresas está dada de alta en el padrón de proveedores del gobierno del estado ni aparecen registrados en el Sistema de Información Empresarial Mexicano (SIEM) de la Secretaría de Economía federal. 
Incluso, no se pudieron encontrar portales de estas empresas en internet, por lo que no se tiene un reporte concreto de quiénes son los responsables de las mismas o qué otras campañas han operado.
En lo que respecta a la campaña de difusión del Cuarto Informe de Labores, se destinaron 17 millones 643 mil 423 pesos, información que Puebla Comunicaciones tardó un año en entregar.
Este medio presentó tres solicitudes de información requiriendo estos datos desde febrero de 2015, sin embargo se negaron los datos por diferentes medios, es más la Comisión para el Acceso a la Información Pública avaló la negativa de las autoridades para transparentar este gasto.
Fue hasta que se presentaron cinco solicitudes de información en las cuales se requirió únicamente los montos destinados a la campaña, la promoción en medios impresos, medios digitales, radiofónicos, YouTube y espectaculares, que se pudieron obtener estos reportes.
De esta manera, se reportó que en 2015 el contrato con YouTube fue de 1.6 millones de pesos, mientras que los espacios en diarios impresos representaron 2.9 millones de pesos -cifra que se redujo considerablemente para este año, pues en periódicos se gastaron 1.8 millones-.
Destaca que si bien se pidió el gasto en publicidad en portales de internet sólo se reportaron 39 mil 440 pesos, mientras que este año se alcanzaron un millón 786 mil pesos.
También destaca que en estos dos años se destinaron 11 millones 319 mil pesos para la contratación de anuncios espectaculares en diferentes zonas del estado para la promoción de la imagen del mandatario.
Gastos anuales
Aunque el gasto de la promoción del Quinto Informe fue superior al monto destinado en 2015, no es la campaña más cara que se ha financiado con recursos públicos para difundir a Rafael Moreno Valle.
Fue al celebrar su primer año de gobierno que el Ejecutivo Estatal marcó un precedente, al gastar 56.1 millones de pesos para la promoción de sus logros, esto de acuerdo a información obtenida por medios locales a través de transparencia.
De este monto 14 millones fueron para la difusión de tres mil 266 spots en 164 salas de cine en todo el país, contrato que le fue adjudicado a Make Pro, empresa filial de Corporativa Interamericana de Entretenimiento -Televisa-.
Esta promoción extraterritorial le valió una sanción por parte del entonces Instituto Federal Electoral al gobierno del estado, la cual al final no fue aplicada debido a que los diputados de la LVIII Legislatura optaron por no tomar medidas al respecto.


Para el Segundo Informe el gasto se redujo a la mitad al llegar sólo a 20.9 millones de pesos, y para el año siguiente el monto volvió a aumentar hasta quedar en 25 millones 839 mil pesos.

NOTA PUBLICADA ORIGINALMENTE EN http://www.statuspuebla.com.mx/2016/04/24/se-van-141-millones-en-promocion-personal-de-moreno-valle/

jueves, 8 de enero de 2015

Requiem...

No soy de las que suelen escribir cada que hay una tragedia o la muerte de un personaje famoso, que aprovecha estas oportunidades para sacar el lado literario y activista de redes sociales para expresar con palabras rebuscadas y supuestamente enardecidas o tristes el sentimiento que dejan los hechos del entorno. Sí, estamos de la chingada.
Dicho esto, la mañana de este miércoles el sentimiento me ganó. Abrir los ojos y toparme con la noticia de la muerte de Julio Scherer fue el primer madrazo. Seguir leyendo y ver el atentado a la revista Charles Hebdo fue el segundo, la muerte de los 12 colaboradores de esta publicación me dieron ganas de jalar las sábanas y cerrar los ojos.
Vamos por partes. Muchos hablan de las enseñanzas de Scherer, el grandísimo legado que dejó en la vida periodística del país, sus libros, sus análisis y demás. Pero en mi caso el impacto llegó a un nivel personal, aunque claro nunca tuve la oportunidad de conocer al maestro. Su muerte acabó de atizar el sentimiento que me invadió hace ya poco más de un mes con la noticia del fallecimiento de Vicente Leñero.
Estas dos muertes, de estos dos personajazos me hizo recordar cómo ellos, de una manera metafórica, ayudaron a sacarme de un lugar oscuro hace algunos años. Quienes me conocen y con quienes compartí ese episodio saben que 2007 fue un año difícil, la censura de la Catarina, ese pequeño periódico universitario que fue parte fundamental de la vida de esos jóvenes estudiantes de periodismo que fuimos en algún momento; el que nos arrancaran ese proyecto fue un shock que nos tomó mucho pero mucho tiempo salir adelante.
Meses después de ese episodio, iniciando mi último año de universitaria, recuerdo estar en la biblioteca del campus acompañada por una amiga, a falta de la oficina del periódico ese se volvió uno de mis refugios preferidos. No recuerdo si fue por recomendación de ella o por motivación personal tomé el libro de Los Periodistas de Vicente Leñero; aún recuerdo el empastado rojo y el olor a texto viejo que fueron parte del condimento de mi amor por ese volumen.
El libro, narrado desde la pluma de Leñero, describía el golpe a Excélsior, la crisis al interior del periódico y la lucha que emprendieron quienes salieron en julio de 1976 del diario para la creación del semanario Proceso; todo se sentía tan cercano, tan propio, más allá de las palabras idealistas con las que uno se llena la cabeza a esa edad de que el periodismo siempre será libre, y más bien parecía un llamado para aterrizarnos y decir “eso que pasó, seguirá pasando, así que aguanten vara”.
Ese libro fue un respiro, fue un apoyo indirecto, y fue lo que me dio bríos para apurarme, hacer mi tesis y graduarme –tesis que, por cierto, fue completamente inspirada en el libro, y fue un análisis comparativo de los casos de censura que llevaron a la creación de Proceso y emeequis-.
Pasaron los años, y la imagen de los expulsados de Excélsior se quedó grabada en mi cabeza, como una estampita se santos a los que recurría en mis momentos de frustración profesional.
Por eso, a principios de diciembre, cuando me enteré que el autor de mi evangelio favorito había muerto, sentí un pequeño tirón en la panza, pero seguí adelante. Ahora, esta semana se fue el segundo, el autor intelectual, el líder de ese grupo que fue mi apoyo, y me entró el sentimiento, pero no la desesperanza. La imagen seguirá ahí, y la estampita se mantendrá en mis neuronas, ahora con mayor arraigo, pues es lo único que queda de aquellos que se van. Sólo el recuerdo y las enseñanzas que nos dejaron.



jueves, 10 de julio de 2014

Zapping: True detective


¿Alguna vez has visto una película tan buena que no has querido que acabe, que después de dos horas y media cuando empiezan los créditos te ves a ti mismo gritando contra la pantalla, con una ansiedad de adicto pidiendo por un toque más?
Ese es el sentimiento que te deja la última escena de True Detective, una producción que más allá de considerarse “serie de televisión” puede verse como una gran película que dura ocho horas, y que los productores decidieron dividirla por partes, para evitar sobresaturar a las personas. Así lo veo, y así la amé.
Hace unos meses escuché una reseña que decía que esta serie sería como el Citizen Kane de la televisión, en lo personal no sé si llegue a tanto, es excelente, es una obra de arte, es un platillo de sabores extraños que después de cuatro días de haberla terminado sigo saboreando, pero llegar a ser ese icono, habrá que ver con el tiempo.
Lo que sí puedo decir, es que con cada capítulo no podía dejar de pensar que este es el Seven de esta generación; una historia de asesinatos un tanto grotescos, con un trasfondo religioso, con vueltas y vueltas, que van sacando a la luz los indicios de los responsables, todo salpicado con reflexiones filosóficas, además de una fotografía con tintes melancólicos que terminan por afinar la perfección.
La historia se centra en la historia de los detectives Rust Cohle y Marty Hart, que investigan a un asesino serial en el estado de Lousiana; sin querer revelar mucho de los detalles de la serie, sólo puedo decir que en el primer capítulo toma un poco de tiempo adaptarse en los brincos del tiempo, porque la historia mezcla varios flashbacks a lo largo de 17 años que toma la investigación.
Si de por si soy una obsesiva de las historias de detectives, el cast fue ya un plus que acabó de hacer que me enamorara. Matthew McConaughey y Woody Harrelson presentan unas de las mejores actuaciones de su de por si excelente carrera, lo cual acaba de ser reconocido con las nominaciones al Emmy que recibieron ambos por sus papeles en esta serie –no me pidan elegir por favor-.
Para efectos de escribir estas líneas, decidí echarme un clavado y ver quiénes son las mentes detrás de esta producción, y algo que era de esperarse y que a la vez sorprende es que son nombres relativamente nuevos en el mundo hollywoodense, lo cual explica la frescura y detalle de la historia.
Nic Pizzolatto, escritor de la serie sólo había participado en la serie The Killing, en donde sólo colaboró en dos episodios para después dar a luz a este embrollo de sangre, reflexiones existenciales y bromance.
En cambio, el director de la serie, Cary Fukunaga, ha participado en algunas cintas que le han generado reconocimiento en ciertas esferas, como fue el caso de la película Sin Nombre de 2009, en la cual narra la historia de migrantes hondureños en su trayecto por México rumbo a Estados Unidos.

Con ocho capítulos True Detective cuenta una de esas historias que valen la pena analizar y revisitar, sin embargo, dado que en este espacio de 480 minutos se resuelve este primer caso, la segunda temporada, que empezará a filmarse en los próximos meses, presentará un caso completamente nuevo, con un nuevo equipo de detectives salidos de la mente retorcida de Pizzolatto. No puedo esperar.

viernes, 2 de mayo de 2014

Reflexiones periodísticas: los Súper-periodistas





Hace unos días llegó un señor al periódico donde trabajo para denunciar varios hechos de acoso por parte de policías en su contra. El hombre en sí se me hizo un tanto curioso, inteligente pero al grado de parecer un tanto cucú. Lo que fue una denuncia se convirtió en una charla, en la cual me contó todo lo que le ha pasado a lo largo de varios años, y yo intenté darle consejos sobre qué medidas tomar.
Ya casi al final, el señor me hizo una reflexión que sin saberlo se pegó en mi lado geek: "¿usted sabe lo importante que es su trabajo como periodista? ¿No? Piénselo así, Superman, ¿qué es? Spiderman ¿qué es? Los dos son reporteros, porque su papel tanto en el trabajo como superhéroes es ayudar a la gente".
Después de un par de semanas y pensarlo mucho, tiene mucho sentido. Los superhéroes lo que buscan es ayudar a la gente, acabar con las injusticias, hacer del mundo un mejor lugar; tienen los recursos físicos -sus superpoderes-, intelectuales -su capacidad de investigar- para dar con los malos y luchar contra ellos.
Aunque suene idealista ese es el trabajo del reportero, su objetivo es poner el dedo en la llaga, abrir una ventana para que la gente pueda ver a los ricos y poderosos y así cerrar las posibilidades de que se haga mal. El periodista por medio de sus superpoderes que en algunos casos es la empatía para hacer que la gente se abra y te cuente sus problemas, su facilidad para buscar en documentos y en internet información, o hasta esa destreza física para escabullirse y poder entrevistar al funcionario que en fechas recientes la cagó.
Pero claro, como diría el buen Tío Ben Parker "con un poder viene una grande responsabilidad". Hay quienes de desvían del camino del bien, el poder que saben que tienen los corrompe y se convierten en los ayudantes de los villanos o incluso en los propios árchienemigos de la prensa libre y de la sociedad.
En mi opinión un periodista debe tomar un poco de cada uno de los grandes personajes de los cómics: la inteligencia y audacia mental de Batman para poder investigar los temas; el lado humano y sensible de Spiderman; la fuerza de Superman para poder luchar contra lo que se venga; un poco de piel dura de Wolverine para soportar los tragos amargos de la realidad; el lazo de la verdad de la Mujer Maravilla. Ya si pudiéramos respirar bajo el agua como Aquaman ya estaría muy cabron.
De mi parte, no se ve como una posibilidad quitarme la capa y cambiar de profesión. Siempre estaré del lado de la Liga de la Justicia, una joven en vías de preparación en la escuela del profesor Xavier, buscando la forma de controlar sus poderes y ayudar en lo que se pueda.







viernes, 18 de abril de 2014

Los retos de la nueva etapa

Cada vez parece que los momentos que dedico para escribir en este espacio son más esporádicos, pero las últimas semanas -casi meses- han estado llenas de cambios y mi cabeza no se había podido sentar a reflexionarlos.
Tuvo que ser esta mañana que el universo y la tierra me dieron una sacudida de 7.5 grados en la escala de Ritcher que dije "momento, esto esta pasando".
Desde el inicio de este 2014 las cosas han sido diferentes y si no diferentes han traído cosas buenas. 
Con pasos lentos y muy inseguros me voy adentrando a esto que dicen es la madurez, aunque claro el proceso nunca es fácil y nunca es indoloro.
Fue hasta esta mañana que al salir de la casa por el temblor, vi la puerta de mi casa, mi primer rincón propio, vi que en mis manos traía las llaves de mi carro, y me di cuenta que a pesar de las dificultades las cosas van bien.
Hay complicaciones, si, hay vecinos jijoeputas que no entienden la idea de convivencia y hacen todo para joderte la vida -entiéndase no respetar tu lugar de estacionamiento-, pero son las cosas que tenemos que enfrentar.
Así que, a agarrarse los ovarios, darle un sorbo al café y enfrentar las nuevas aventuras que trae esta nueva etapa.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Mi código de reporteril: los errores que se propagan como verdades

Antes que nada pido una disculpa si alguien que lea esto se siente identificado para mal.
Hay una frase que me ha rondado en la cabeza en los últimos días y que he escuchado salir de compañeros reporteros y amigos a quienes respeto y admiro de verdad: "el compromiso que tenemos es con el lector".
Esa frase tiene que ser la máxima de cualquiera que esté en camino de convetirse en periodista y para los que creen que ya lo son. Nos debemos a las personas que nos leen, nos escuchan o nos ven, no a las fuentes, no a los políticos y, a veces, ni a los propios jefes.
Un reportero está para dar información que vale la pena, que haga pensar al lector, que le brinde un pedacito de algo nuevo que le ayude, hasta cierto punto, a conocer mejor el entorno en el que viven.
Por eso un reportero no debe ser un simple "transcribe-declaraciones", hay que reflexionar lo que dicen las personas que nos declaran, ver los errores que puedan tener y evitar en lo posible dar información incorrecta.
Digo, todos cometemos errores, dedazos, nombres que se nos van mal, pero hay veces que me he topado con notas de compañeros que tienen errores garrafales y la justificación es "es que eso me dijo la persona que entrevisté".
Si la persona que entrevistamos dice que la tierra es plana, ¿se lo vamos a informar al lector sin siquiera poner un pedazo de la evidencia de que en realidad es redonda, solo porque la fuente así lo dijo?
Esta reflexión viene al caso porque hace unos días me tocó escuchar a una persona en una rueda de prensa argumentando la ilegalidad de algo bajo criterios que no son aplicables; una persona que tiene en sus manos el futuro de un grupo de ciudadanos busca justificar su postura bajo normas que nada tienen que ver, y no sólo la gente se lo cree sino que los reporteros, la mayoría, se lo cree también, lo publican y el error se propaga como una verdad.
Evidenciar el error de la persona en cuestión te hace parecer oficialista, un vendido. Pero es mejor eso, dar una explicación de cómo esta persona la está cagando a seguir propagando un error que puede arruinar la vida de las personas.
Si la fuente te cree un vendido, que lo crea. Lo que importa es que uno sepa que hizo lo correcto, corrigió la plana y que al menos tus dos lectores sabrán que las cosas no son cómo las intenta definir una sola persona.

sábado, 17 de agosto de 2013

Memorias de una mañana en el CIS

En la página de internet el trámite parece sencillo. Se proporciona un listado de los documentos que debes  presentar, acta de nacimiento, IFE, comprobante de domicilio y hacer el pago.

Se presume que en 20 minutos uno llega y sale; esta es una de las bondades del Centro Integral de Servicios (CIS), la sede de gobierno que Rafael Moreno Valle estrenó durante su segundo informe de gobierno a principios de este año, el cual serviría para que los ciudadanos puedan hacer todos sus trámites bajo un solo techo, en menos tiempo y más eficiente. Esa era la promesa.

Poco antes de las nueve se empieza a ver a las primeras personas reuniéndose fuera de la puerta de cristal, como si fuera una barata en el centro comercial que se encuentra enfrente, pero aquí en vez de buscar las mejores prendas, uno quiere la primera ficha, el primer lugar, para salir lo antes posible y aprovechar el resto del día.

Media hora después el lugar está repleto. Uno llega, se presenta en la recepción, se le da una ficha para pasar al primer modulo, el primer escalón de un largo recorrido. Con ansías uno ve el boleto que le tocó en esta lotería, el cual tiene el número 115, y voltea a la pantalla la cual anuncia alegremente el turno 45.

De pronto una mujer se para enfrente de las filas de sillas donde esperan los afortunados del día. De manera rápida muestra un formato extraño y dice que todos deben tener ese papel dentro de su documentación, de lo contrario tendrán que presentar su CURP y RFC.

Asustado un joven se acerca a la señorita y le dice que no tiene ninguno de los tres requisitos que acaba de mencionar. Con desgano la servidora señala al modulo de Actas de Nacimiento y dice “mi compañera de ahí te puede ayudar a imprimir tu CURP”.

Con pasos rápidos para no perder su turno, el joven de alrededor de 30 años llega frente a la “compañera” que, según, sería su salvación. Le explica lo que le dijo la otra señorita, ella ni alza la mirada, estira la mano para pedir la ficha para atenderlo, al no tenerlo le dice que tiene que regresar a recepción para pedir su turno para poder imprimir lo que quiere. Los números en el monitor avanzan.

Una persona que ya pasó por lo mismo ve su desesperación y le dice que con tener los números es suficiente; rápidamente saca su smartphone y consigue los datos, los apunta en una hoja justo a tiempo para pasar a la primera ventanilla. Sabe a victoria

En este lugar entregan el formato de pago. Ya son las 11 de la mañana. Ahora hay que pasar a la sucursal de Banamex, única forma de pago disponible porque la terminal de tarjetas de crédito no tiene servicio. El banco cobra cinco pesos de comisión, la fila crece con el paso de los minutos.

A las 11:35 uno vuelve a entrar al recinto, disfruta la cantidad de luz que entra por los ventanales y el aire fresco que se siente, a pesar de que la gente sigue llegando y es poca la que sale.

La fila curveante para las Cartas de Antecedentes No Penales parece un juego de “A la víbora de la mar”, empieza pegada a unas computadoras en las que los ciudadanos -y quienes reciben un salario por dar servicios al público- tienen que escribir datos personales.

La cola de personas se extiende formando un espiral, el cual avanza lento, mientras todos portan en sus manos el turno que les corresponde, aquí un señor del DF tiene el número 149, junto a él una joven de 27 años que es maestra tiene el 163, y después de ella un hombre mayor tiene el 123. Una joven se acerca a quien organiza la fila para preguntar si no hay problema con que su número este revuelto, este la ve con ojos vacíos y dice “no”.

Pasan los minutos en esta vuelta. Dan las 12:45 cuando toman la foto y las huellas digitales. La mujer encargada del modulo porta un gafete en el que sale sonriente, pero en la vida real ni las bromas que le hacen las personas que pasan frente a ella hacen que su boca deje de abrirse y cerrar para masticar su chicle.

A la 1 de la tarde uno sale a la luz, con papel en mano, los pies cansados, el estomago vacío, y un día a punto de empezar.

martes, 6 de agosto de 2013

Emociones geeks y Pacific Rim



Soy la niña geek que creció viendo animes y cuya vida quedó marcada por Evangelion.
Soy la niña geek que tiene una figura de acción de un Eva en su paquete original, 12 años después de haberlo comprado.
Soy la niña geek que esperó con ansías Pacific Rim.
Soy la niña geek que a la mitad de la película ya estaba abrazando su bolsa en plena sala de cine, absorbiendo cada cuadro de la película con ojos abiertos como platos.
Soy la niña geek que al final de la película acabó con los ojos húmedos, la boca abierta y un sentimiento de placer indescriptible.
Soy la niña geek que hoy vio lo más cercano a un live action de su serie favorita y sobrevivió la emoción.
Hoy, soy la niña geek más feliz del mundo.
Podría decir mucho sobre la historia que es perfecta, los efectos que son impecables, el homenaje a tantas y tantas películas/series/animes/mangas. Pero no, sólo puedo y quiero decir: soy feliz.


jueves, 23 de mayo de 2013

Puebla ¿comunidad segura?

"Puebla es una ciudad segura". En los poco más de dos años que tengo viviendo en Puebla y trabajando en medios he perdido la cuenta de cuántas veces he escuchado esta expresión.
"Puebla es una ciudad segura", nos repiten hasta el cansancio gobernantes, secretarios, funcionarios públicos; no así los presidentes de cámaras de comercio, quienes denuncian una y otra vez los atracos en comercios y a clientes.

"Puebla es una ciudad segura", me dijeron cuando, con tan sólo tres meses de vivir en aquí, una mañana de julio me abrieron la mochila al subirme al transporte público y me sacaron mi Mac; la denuncia se presentó pero nada pasó. Incluso el propio secretario de Seguridad Pública Municipal designó a un elemento policíaco a que me llevara a esos puntos que tienen identificados donde se vende la mercancía robada, pero de mi lap blanca, nada.
"Puebla es una ciudad segura", se escuchó por ahí cuando a una compañera fotógrafa le robaron su equipo una mañana en la zona del Centro Histórico; la amenazaron con una navaja en plena calle.

"Puebla es una ciudad segura" se lee en algún periódico mientras a una amiga la asaltan a dos cuadras de su casa; los delincuentes se llevaron su cartera, el iPhone de su trabajo y su calma.
"Puebla es una ciudad segura" dicen por ahí, cada vez que alguna amiga llega a contarme como en el camión le sacaron la cartera o el celular del bolso.
"Puebla es una ciudad segura", aseguró el gobernador una vez más pese a que en lo que sería el asalto a cuentahabiente número cuarenta y algo del año (aproximadamente) un joven de 24 años falleció.

Claro, Puebla se verá como una ciudad segura si se compara con Veracruz. Es como decir que un niño de cinco años tiene menos vicios que un joven universitario de 19.
Si se ve así, claro que Puebla es una ciudad segura. No hay más qué decir.

sábado, 18 de mayo de 2013

Historias de Taxis I


"Buenos días, señorita. No se preocupe por los niños de atrás, son mis hijos. Ya sabe, hoy no hay clases y no tengo con quién dejarlos, por eso acá los traigo. Saluden, niños. 
Oiga, ¿usted no es de aquí verdad? Si, se nota, las poblanas son... ¿cómo decirlo?... No tímidas... Son cerradas. Cuando les hablas ni te responden. ¿Va al trabajo? ¡Qué bueno que trabaje, señorita, que se esté haciendo su camino en este mundo! 
Sí, mis hijos son muy tranquilos, se entretienen con lo que ven por la ventana del carro. Ahí en la semana los llevo a la escuela, los paso a recoger, los llevo a comer a la casa y me los traigo a trabajar; eso sí, regreso temprano a la casa porque tienen que hacer tarea. Ya después en la tarde le doy un rato más, y al día siguiente lo mismo. Sí, es complicado pero tenemos que salir adelante. Tenemos que salir.
¿Yo? Soy de la zona entre Oaxaca y Puebla, me vine a estudiar hace muchos años para ingeniero agrónomo, quería estar en el campo, pero un día agarré el taxi y dije “esto sí me deja” y ahí me quedé. De eso ya unos 15 años.
El taxi sí deja pero es caro. Sólo las placas cuestan unos 300 mil, por eso las mías las rento, pero el coche sí es mío.
Ay, señorita, cómo me gustaría encontrarme una tabasqueña como usted, se ve que son bien abiertas y amables. Le digo que yo soy de provincia, pero cuando me vine a Puebla me casé con una de aquí. No aguantó. Nos dejó hace como dos años. Sí, se fue y me dejó a los niños. Tenían dos y cinco años. Pero ahí los ve, estamos bien a pesar de todo. Sí, están felices porque siempre están con su papá.
Aquí estamos, señorita. Son 60 pesos. Me llamo David, espero verla otro día. Niños, despídanse de la señorita. Que tenga buen día, mucho gusto conocerla".

sábado, 27 de abril de 2013


Porque sé que un día regresaré a ese rincón entre tu pecho y tu hombro, en el que mi cabeza encaja como pieza de rompecabezas.
Ese pequeño espacio en el que tu olor y el mío se mezclan y el ambiente huele casa.
Ese refugio en el que me escondo del estrés, la preocupación, el dolor, la soledad y todas mis inseguridades.
Pero el camino se complica, no sé cómo regresar, o si es que alguna vez estuve en verdad ahí.
Sólo sé que debo seguir el aroma, esa esencia a la ilusión de lo que fue, de lo que puede ser.
Porque sé, que detrás de esa sombra está el rincón al que sin conocerlo algún día regresaré.

lunes, 1 de abril de 2013

¿Quién es Facundo Rosas Rosas?


Hay que reconocerlo, en muchas ocasiones cuando se nombra a un nuevo funcionario público no le damos mucha importancia, pensamos que es uno más que viene a llevarse nuestro dinero y dejarnos en las mismas.
Pero cuando dentro del curriculum del nuevo secretario se resalta que fue colaborador de Genaro García Luna, ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal, algo nos hace voltear y preguntarnos qué pasa.
Y no es de menos, pues García Luna es uno de los funcionarios más criticados de la administración de Felipe Calderón Hinojosa, y al que más defendió el ex mandatario.
Fue el que encabezó la lucha contra el crimen organizado, el que rentó las instalaciones de la Policía Federal para la filmación de un programa de televisión, el que ha sido acusado de escenificar detenciones de secuestradores, como fue el caso de Florence Cassez, y un larguísimo etcétera.
Estos son algunos de los señalamientos que se han hecho en los últimos años contra García Luna, la cuestión es que junto a él en estos casos, aparentemente, estuvo el nuevo encargado de la seguridad pública en el estado de Puebla, Facundo Rosas Rosas.

En la currícula oficial proporcionada por el gobierno de Puebla, se resalta que Rosas Rosas inició su carrera en el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) en el año de 1990.
Para 2009 fue nombrado comisionado general de la Policía Federal, y en 2012 fue transferido a la subsecretaría de Prevención, Vinculación y Derechos Humanos.
Recibió capacitaciones en Estados Unidos, Colombia, España, Guatemala, Bolivia, Japón y países árabes.
Tiene experiencia en combate al terrorismo, análisis táctico, inteligencia, grupos armados, tráfico de armas, manejo de crisis y negociación en materia de secuestro, prevención social del delito y atención a víctimas.
Además, se resalta que tiene triple certificación en cuanto a las pruebas de control de confianza, por parte de la Procuraduría General de la República, la Policía Federal de la SSP y del Gobierno de Estados Unidos de América.

Sin embargo, este último punto es de los primeros que llaman la atención, pues de acuerdo con un reportaje publicado en Reporte Indigo, escrito por la periodista Anabel Hernández, los resultados de las pruebas de control de confianza de Rosas Rosas, Luis Cárdenas Palomino y otros colaboradores de García Luna se encuentran reservadas por 12 años.
En el texto, la periodista señala que es “urgente” dar a conocer el nivel de confiabilidad de Rosas Rosas, pues si bien los expedientes de los resultados de sus exámenes fueron solicitados por transparencia, estos fueron ocultados por las autoridades tanto de la PF como de la SSP.
Fue hasta después de interponer numerosos recursos ante el Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI), que las autoridades entregaron tres hojas completamente tachadas y en negro, en las cuales solamente se ve el rostro del ex comisionado policíaco y unas cuantas palabras.
Ante esto, Hernández describe:

En ninguna parte se señala que el comisionado de la policía más grande, con más recursos y facultades del país haya aprobado los exámenes. En un recuadro, sólo se lee “apto” o “cumple con el perfil”.
Pero de acuerdo a los exámenes aplicados a otros funcionarios que Reporte Indigo tiene en su poder, “apto” o “cumple con el perfil” no son sinónimos de “aprobado”.

Experiencia en negociación en casos de secuestro
Este es otro de los rubros que se resaltan en la experiencia profesional de Rosas Rosas, que pueden llevar a acusaciones de sus actividades extra curriculares.
El 19 de enero, la periodista Anabel Hernández publicó en la revista Proceso un reportaje en el cual se rinden cuentas de las irregularidades relacionadas con la captura de los supuestos integrantes del grupo “La Flor”, quienes se vieron involucrados en el secuestro y asesinato de Alejandro Martí.
En la investigación se resalta que Lorena González Hernández, comandante de la PF y colaboradora de Rosas Rosas, formó parte del retén policíaco en el cual fue secuestrado Martí en 2008.
Si bien García Luna y Rosas Rosas se deslindaron de tener algún tipo de nexo con la comandante, la PGR mostró documentos en los cuales se demuestra que ella si trabajó en la SSP, explica la reportera en su texto.
Además, en otro reportaje de la revista Siempre!, el periodista Antonio Cerda Ardura, publicó que el empresario Eduardo García Valesca denunció que García Luna y Rosas Rosas “le tenían lavado el cerebro” al presidente Calderón Hinojosa, pues decían perseguir delincuentes “pero en realidad fabricaban culpables”.
Cerda Ardura narra en el texto: 

García Valseca fue secuestrado el 13 de junio de 2007, en un rancho de San Miguel de Allende, Guanajuato, y liberado el 24 de enero del 2008, en un cementerio ubicado entre Querétaro y Guanajuato, tras el pago de un rescate y después de que sus captores lo golpearon en repetidas ocasiones y le metieron tres balazos.
El empresario, quien cree que lo plagiaron los mismos que secuestraron al político panista Diego Fernández de Cevallos, y que se tuvo que marchar de México por la inseguridad, indicó que sólo así se explicaba que Calderón mantuviera en sus puestos a sujetos que no cumplieron su función y, por el contrario, parecían ser cómplices de delincuentes.

Grupos armados y manejo de crisis
Uno de los temas que más combatió García Luna durante su gestión al frente de la SSP fue el crimen organizado. Sin embargo, en noviembre de 2012 Edgar Váldez Villareal, mejor conocido como La Barbie, y quien fuera uno de los terratenientes del cártel de los Beltrán Leyva, envió una carta al periódico Reforma en la cual acusa tanto al secretario de Seguridad Pública, sus colaboradores -entre ellos Rosas Rosas- y al propio presidente Felipe Calderón Hinojosa de tener vínculos con las células delictivas.
“Genaro García Luna Titular de la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP) quien cuando menos desde el año 2002, primero en la AFI y luego en la PFP, me consta que ha recibido dinero de mi, del narcotráfico y la delincuencia organizada, al igual que un grupo selecto integrado por Armando Espinosa de Benito quien trabajaba con la DEA y me pasaba información, Luis Cárdenas Palomino, Edgar Eusebio Millán Gómez, Francisco Javier Garza Palacios (PF Colombia), Igor Labastida Calderón, Facundo Rosas Rosas, Ramón Eduardo Pequeño García y Gerardo Garay Cadena quienes también forman parte y reciben dinero de la delincuencia organizada y de mi”, denunció en una carta disponible aquí.
Otro de los hechos en los que se vio involucrado Rosas Rosas a su paso como comisionado general de la PF fue el operativo que se desarrolló el 12 de diciembre de 2011 en la Autopista del Sol en Guerrero.
Ese día, estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzimpa tomaron la carretera para exigir que restituyeran a los profesores del plantel académico. 
Elementos de la policía federal acudieron al lugar a disolver la protesta, por lo que emitieron disparos de alerta, esto de acuerdo a versiones oficiales.
Sin embargo, los estudiantes se mantuvieron en su sitio, lo cual generó un enfrentamiento en el cual murieron dos jóvenes manifestantes y un trabajador de una gasolinera cercana.
El tema fue atraído por la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la cual llamó a comparecer a Rosas Rosas en enero de 2012 para que explicará lo sucedido. Un mes después, el comisionado fue transferido a una subsecretaría de la SSP.
Luego del análisis del caso, la CNDH determinó que sí hubo violaciones a los derechos humanos de quienes participaron en la protesta, pues se encontraron casos incluso de tortura por parte de los policías.
Por lo tanto la comisión exigió que se pagarán indemnizaciones a las familias de los fallecidos y se pidiera perdón por parte de las autoridades involucradas.
Si bien los familiares de los caídos en el choque ya recibieron el pago, las autoridades no han pedido disculpas. En su presentación oficial como secretario en Puebla, Rosas Rosas evitó el tema, al decir que ya se habían hecho las indeminzaciones correspondientes, por lo que el caso ya estaba cerrado.


A su llegada a la administración de Rafael Moreno Valle, el ex funcionario federal resaltó que impulsará una política de prevención del delito, alineada a la estrategia que tiene el gobierno de Enrique Peña Nieto, aunque aseguró que tendrá “mano firme” para hacer cumplir la ley, empezando desde el interior de la SSP estatal.
Todos merecemos el derecho de la duda, y con los antecedentes de Rosas Rosas, la duda podría ser siempre un factor presente.

sábado, 26 de enero de 2013

Eufemismos de altura


De un tiempo para acá me he vuelto fan de los eufemismos que usan los políticos, gobernantes, autoridades, o como les quieran llamar, para darle la vuelta a las cosas y hacer tontos no sólo a los ciudadanos, sino a los propios reporteros que coleccionan las declaraciones que se acumulan en sus grabadoras.
Uno de los primeros, que siempre presumo al ser uno de los mejores juegos de palabras son los Proyectos de Prestación de Servicios (PPS), los cuales, por definición consisten en la firma de un convenio a largo plazo entre un ente de gobierno y un inversionista privado para brindar un servicio público, como sería la construcción de infraestructura o otro tipo de atención que requiera la población, y las autoridades se comprometen a pagar en el largo plazo el servicio brindado por la empresa (más detalles http://www.shcp.gob.mx/EGRESOS/ppi/Paginas/Preguntas_Frecuentes.aspx).
Si se analiza el significado de este tipo de convenios, estos se pueden considerar como una deuda, si se toma en cuenta lo que dice el diccionario de la Real Academia Española: “Obligación que alguien tiene de pagar, satisfacer o reintegrar a otra persona algo, por lo común dinero”.
Pero, ¡oh, Jebús te ayude si publicas la palabra “deuda” al referirte al PPS firmado por el gobierno de Puebla para la construcción del Centro Integral de Servicios, ese juguetito de cerca de tres mil millones de pesos que Rafael Moreno Valle inauguró en su segundo informe de labores! Antes de que la nota esté publicada ya tienes en tus manos una carta aclaratoria del área de Finanzas del ejecutivo estatal, en donde se puntualiza que un PPS no es una deuda.

Juegos de altura con el teleférico de Puebla
Ahora hay un nuevo juego de palabras que me tiene cautivada. Desde septiembre de 2012 empezaron los rumores, “el gobierno del estado quiere construir un teleférico en la zona de los fuertes”. Primero pensé que era una broma, un borregazo soltado entre copas que alguien tomó en serio. Hasta que se volvió serio.
Un día, de buenas a primeras una casa del Barrio del Artista, en el corazón del Centro Histórico, fue demolida para construir una de las bases del teleférico. Ahí vino el primer eufemismo del gobierno del estado: “la casa ya no era histórica porque hace unos años fue intervenida para la instalación de un drenaje”. Si ese es el criterio, creo que ni las pirámides son históricas, porque se han hecho instalaciones eléctricas.
Al poco tiempo salió a la luz de que la llamada Casa del Torno sí estaba dentro de catálogo de monumentos del INAH; entonces salió el segundo juego: “bueno, la reconstruiremos tal y como estaba”. ¿Será?
Pasa el tiempo, y un grupo de investigadores logran obtener un amparo para detener las obras del teleférico por sus daños al patrimonio. Sin embargo, la resolución del juez fue clara, solamente se suspenden las obras que pudieran afectar el inmueble ubicado en la calle 8 Norte número 414; sí, se le dio protección a una casona que fue demolida meses antes. Los demás trabajos pueden continuar.
Por parte del INAH, la dirección nacional del instituto reconoce que no hay permisos, pero durante una visita a Puebla, el titular del organismo, Sergio Raúl Arroyo uso el mejor eufemismo del mundo: las obras están tan avanzadas que ya no podemos echar para atrás el proyecto, pero vamos a vigilar que no hagan más afectaciones.
Traducción: ¿quieren vaselina con eso?
Pero quienes se llevan las palmas en este juego de palabras son las autoridades municipales. Desde el inicio han dicho “dimos permisos para trabajos preliminares, que implica hacer trabajamos de limpieza, estudio y demás”.
Mantuvieron ese discurso mientras demolían la casa, mientras se elevaba la estructura, mientras el tema se lleva a la corte: “dimos permisos preliminares, no de construcción”.
En una ocasión el propio secretario de obras del ayuntamiento dijo en una entrevista que se les había permitido iniciar los trabajos formales aún antes de pedir las licencias de construcción, como una forma de ganar tiempo, solamente hacían falta los cálculos estructurales y los permisos del INAH. Poca cosa para una estructura de 70 metros de alto en zona de monumentos.
Semanas después, el funcionario rechazó haber dicho eso, y se mantuvo firme de que no se ha dado autorización para el proyecto.
Ahora bien, la gran pregunta es: sino hay permisos ¿por qué no han cancelado el proyecto?, eufemismo de respuesta: “hay buena comunicación con el gobierno del estado y estamos colaborando para que no haya problemas”.
Sin embargo, este fin de semana el secretario soltó un juego de palabras muy interesante, que fue el que me hizo ver que para ser gobernante hay que ser un experto en decir lo que no quieres decir sin decirlo para poderte escudar.
El secretario dijo algo que el amparo que obtuvieron los investigadores sólo detiene las obras en el Barrio del Artista, y pueden continuar en los otros tres puntos que son intervenidos.
Pero, el ayuntamiento no puede dar permisos para una parte de la obra nada más; las autoridades municipales no pueden fraccionar una obra, tal y como lo hizo la autoridad judicial. O sea, en palabras más claras: aún cuando el gobierno del estado tenga autorizado seguir con los trabajos en los otros puntos del teleférico, estas obras no son legales ante el ayuntamiento.
Aún cuando el secretario dijo claramente eso, nadie vio el fondo: no hay permisos por parte del ayuntamiento, no hay permisos por parte del INAH, pero van a seguir la construcción.
Traducción: ¿quieren vaselina con eso?
Los juegos de palabras de estos nuestras autoridades, todos tienen la misma traducción “hagan como quieran, que nosotros haremos lo que queramos”. 

Torres en la zona de los furtes de Loreto y Guadalupe

Sangre y música: la esencia de Tarantino

Un hallazgo entre mis cajas sin desempacar me hizo recordar una de las características fundamentales del cine de Quentin Tarantino, que siempre lo tengo presente al ver sus cintas, como fue el caso de Django Unchained la semana pasada (excelente película, por cierto) o simplemente cuando por cosas de la vida vienen a la mente escenas clásicas del director, pero tardas en darte cuenta que ese detalle está ahí.
Las historias bizarras con exceso de violencia, los monólogos como el del significado de Like a Virgin, con el cual abre su primera película “Reservoir Dogs”, y cantidades de sangre monumentales que sacarían de sus casillas al propio Jesucristo en Viernes Santo. Estos son los sellos de Tarantino, los cuales enmarcados con soundtracks especialmente escogidos crean este género especial que lo destacó como uno de los directores favoritos del cine de culto desde el inicio de su carrera.
La música. ¿Cómo no enamorarse de la música de las películas de Tarantino? O más bien, ¿cómo separar las cintas de Tarantino sin esas canciones hoy clásicas?
Un poco con esa idea, comparto algunas de las rolas de las películas de Quentin Tarantino que no puedo sacar de mi discografía mental.


 


 






miércoles, 19 de diciembre de 2012

Reflexiones del fin que viene


Una vez más me encuentro sentada en un café cerca del fin de año, a unos días del supuesto cumplimiento de las profecías mayas, del fin del mundo tan anunciado desde años y años atrás, al cual hemos sobrevivido por suerte o errores de cálculos de la gente de antes.
Uno no puede evitar sentarse a reflexionar sobre el último año de vida, y en caso de que en verdad sea el fin de nuestra existencia pues también vemos los últimos 27 años (en mi caso al menos).
Pienso en lo que he logrado (poco, bueno, malo, regular), en los amigos conocidos y afianzados este año, en las relaciones que se desvanecieron en el trayecto, en los viajes, en los nuevos rincones encontrados, en las lagrimas derramadas en la privacidad de mi cuarto, en mis mudanzas, en los proyectos inconclusos, en los proyectos que continuarán, en los nuevos ideales, en los que se esfumaron.
Pienso en tanto y en nada a la vez, mientras veo cómo los minutos poco a poco nos acercan al final. 
Laboralmente siento que este año crecí un poco, en gran parte gracias a las experiencias que me trajo el trabajo, los temas y las personas que conocí en estos pequeños pasos que apenas estoy empezando a dar.
En lo que respecta a la vida personal no puedo hablar con el mismo orgullo, extraño a esos que por razones se alejaron en este tiempo, pero también pienso en lo que se puede lograr con un poco de esfuerzo.
Pero no me frustro mucho, porque si algo tiene de alentador la famosa profecía de mis paisanos sureños, es que en estos días es el fin de una época, un momento de cambio en la energía que nos rodea.
Entonces, lo mejor que podemos hacer es montarnos en la nueva ola que viene, si esto es un cambio en el entorno espiritual que nos rodea (y no, no me refiero a un tema religioso, sino en cuanto a las fuerzas de la naturaleza que están en todas partes), hay que aprovecharlas, tomar el ejemplo que nos dejaron los mayas para cambiar y emprender nuevos retos. 
Viéndolo así, yo si espero el fin, porque como dicen, todo final es un nuevo comienzo.

domingo, 16 de diciembre de 2012

La mala fama del reportero: una crítica ganada a pulso

El reportero siempre ha tenido una mala imagen. Chayotero, viciado, vicioso, carente de ética, revuelca comunicados, egolatra. Estos son tan sólo algunos de los adjetivos que siempre se le han adjudicado a quienes trabajamos en los medios.
Y la verdad, cada vez más me doy cuenta que esto no es de gratis, si la gente nos ve con esa imagen es por algo.
Hay quienes buscan redimir al oficio ante los ojos de los demás, quienes mantienen un código de ética, tratan a la gente como personas, le echan ganas a su trabajo, entre otras características (que en lo personal, me gustaría pensar que entro en este grupo).
Sin embargo, hay otros, quienes por sólo tener una grabadora o micrófono y salir en la cámara se creen semi dioses, y piensan que pueden pasar por encima de los demás.
Este domingo fue la inauguración de la Ciudad Mágica en Puebla. Al término del evento me dirigí a la puerta por dónde había ingresado unas horas antes, pero al ver que la gente nada más entraba me acerqué con una de las señoras vestida con las playeras del DIF para preguntarle si podía salir. 
Amablemente la señora me comentó que no se podía, porque en los accesos había contadores de gente, por lo que la salida estaba del otro lado del parque.
Tras bromear con ella de que me brincaba el contador, ella me dijo que momentos antes un reportero de cierta televisora llegó muy altanero a querer salir por ese acceso. Cuando ella le dijo que no podía y le bloqueó el paso, el tipo en cuestión dijo “yo paso porque paso” e intentó empujar a la señora, quien tendrá más de 60 años.
Ante esto, ella decidió acompañarlo a un rincón por donde estaban sacando a las personas de la tercera edad que dejaban el recinto.
“Hay formas”, me dijo la señora, ya no tan molesta como estuvo en un principio, pues dijo que salió ganando, al acompañar al joven del brazo hacia la salida para personas mayores.
¿Por qué pasa eso? ¿Por qué uno sólo por tener un logotipo en especial en su playera se cree que puede empujar y aplastar a al gente que solamente hace su trabajo?
Los reporteros no somos más que nadie, eso es algo que debemos tener presentes. Es más, nosotros en sí trabajamos para la gente, estamos en esto porque lo que queremos es brindarle a las personas información que de alguna manera les puede ser útil. La gente no está para darnos, sino nosotros para dale a la gente, al menos así lo veo.
Una grabadora no te hace más que alguien más, es más una grabadora no te hace reportero. Hay muchos casos de gente que sólo está en esto por la imagen, por verse interesante, por reconocimiento, pero lo que son las personas y hasta la propia información son lo de menos.
Es por gente así que los reporteros nunca seremos bien vistos, porque los que finalmente un boleador de zapatos siempre tendrá mayor respeto que nosotros, y la verdad, viendo cómo son la mayoría, no culpo a las personas de tacharnos como seres sin valores.
Lo único que queda, al menos desde mi punto de vista, es seguir intentando sacar el mejor trabajo posible, mantener esos patrones internos, ese tacto con las fuentes, ese cuidado de lo que hacemos, entregar lo mejor de una misma a este oficio, con la finalidad de que, al menos en una pequeña medida, demostremos que no todos somos iguales.